Leyenda corta de la Luna y sus aretes


Según reza esta antigua historia, hace muchísimos siglos incluso antes de la llegada del hombre a la tierra, la Luna se encontraba justo al lado del Sol. Ambos astros contrajeron matrimonio y fueron muy felices hasta que la Luna descubrió que el “Astro Rey” platicaba demasiado con Venus.

Fue tanto su enojo que la Luna decidió moverse hasta la Tierra para estar lejos del Sol. Se dice también que este hecho afectó de alguna manera la composición del universo, pues a partir de esa separación surgió lo que hoy conocemos como el “Día y la noche”, ya que de esa manera los dos podían permanecer sin verse.

Sin embargo, el Sol de vez en cuando le pide a la Luna que lo perdone, es decir, hay ocasiones en las que ambos platican de nuevo aunque sea por unos minutos. A este fenómeno las personas lo conocemos con el nombre de eclipses, por cierto, hay otras leyendas cortas que mencionan esto.

Ahora hablemos sobre los aretes de la Luna. Desde luego, se puede observar que ese satélite natural carece de un rasgo similar a un pendiente de mujer. No obstante, se cuenta que cuando la Luna está muy triste y melancólica llora lágrimas de plata, las cuales son recogidas por los orfebres, quienes las convierten en aretes y luego las venden a las mujeres.

También los ancianos mencionan que las damas que hayan adquirido un par de estos pendientes, o sea, aretes que hayan sido elaborados con “lágrimas lunares”, solamente deben cortar su cabello en fechas predeterminadas del calendario.

Es decir, sólo es recomendable que se hagan un corte nuevo de cabello cuando la fase lunar sea de “Luna Nueva”, ya que es el único tiempo en el que las mujeres y el satélite natural se encuentran en perfecta sintonía. Esto último se puede leer en varios textos de astrología.