Cuentos cortos de brujas La aventura de Escarlata

Cuentos cortos de brujas La aventura de Escarlata

Escarlata era un adolescente que sufría mucho al ir al colegio, pues aunque era una alumna excelente tenía muy pocas amigas, debido a que sus compañeras la consideraban como alguien “cero cool”.

Su materia favorita era la literatura y el género que más disfrutaba era el que tenía que ver con las historias y cuentos cortos de brujas antiguos. De hecho, en su casillero tenía un dibujo del mago Merlín, pues era uno de sus personajes predilectos.

Un día caminando rumbo a la papelería, tropezó con una pequeña rama de madera. La levantó del piso y comenzó a agitar la como si fuese una gran hechicera. Repentinamente las nubes del cielo se volvieron negras y una colosal tormenta comenzó a caer.

La gente presurosa buscaba un refugio en donde pudiera protegerse de la lluvia. Mientras tanto Escarlata continuaba jugando con la vara, sin importarle que tanto su mochila, su ropa y su cabello estuviesen empapados.

De momento, la joven agitó su mano derecha de tal manera que la lluvia paró en cuestión de segundos.

Escarlata creyó que se trató de una coincidencia, pues esa rama de ninguna manera podía ser una varita mágica. No obstante, corrió hasta la cochera de su casa, se encerró y ya en un lugar seguro, empezó de nuevo a dar unos pases mágicos.

Entonces algunas herramientas de las que estaban colgadas en las estanterías, comenzaron a flotar.

– ¡Soy una bruja! Ahora podré hacer todo lo que siempre quise, sin que nadie se interponga en mi camino. Comenzaré por hechizar a las compañeras de mi grupo, para que me nombren la más popular de mi escuela. Dijo.

Sin embargo, a los pocos minutos recapacitó y se dio cuenta que no era bueno hacer uso de ese poder para cosas como esa, pues a fin de cuentas sería como vivir una gran mentira.

Mejor decidió guardar el secreto y ayudar a la gente que pudiera, siempre tratando de permanecer en el anonimato. Hoy en día Escarlata es conocida como una de las brujas buenas del pueblo.